El pueblo de Escalera está situado
en un pequeño altozano que domina un
paisaje suavemente ondulado que abruptamente termina en los escarpes del
río Bullones. Asomado a este balcón natural está "El Descansillo".Orientado al
mediodía
preside cada primavera un pequeño mar de espigas doradas ante
las miradas de la
viejas sabinas centenarias.

VISTA PANORÁMICA
El edificio consta de varios corredores que
dan acceso a las habitaciones,
siete dobles
solamente, porque para nosotros el trato personal es lo mas im-
portante.
En el corredor de la planta baja, las habitaciones tienen acceso di-
recto al exterior. En todas ellas hay calefacción
y cuarto de baño completo, y
desde sus
ventanas, se puede disfrutar de las gratitudes del paisaje: sus
per-
fumes, sus
colores ,su música o su silencio.

El
corredor
Las habitaciones
En el salón, hemos procurado un espacio cálido, acogedor y confortable
donde sea posible la comunicación. En
nuestro trabajo, no hay mayor recom-
pensa y satisfacción, que la de viajeros que llegan como desconocidos
y se
despiden como amigos.

El comedor
La sala
El comedor goza de amplios
ventanales, la luz llega a todos sus rincones,
y sin embargo aquí
otra vez hemos optado por lo pequeño para preservar el
ambiente íntimo. El bar
y el restaurante son solo para nuestros huéspedes,
queremos que se sientan como en casa.
Los ingredientes de las comidas se preparan con hortalizas de nuestro
huerto ecológico,con
productos artesanales o ecológicos de proximidad y cuando
ello no nos
es posible con productos de comercio justo.


Son comidas realmente caseras a las que les damos nuestro toque
personal,
de una
manera sencilla con dos principios que son parte de nuestra filosofía:
La biodiversidad en el plato y la multivariedad, esto se traduce en que
primero
en el huerto cultivamos muchas especies de hortalizas diferentes y que
de una misma
especie sembramos muchas variedades; así por ejemplo de tomates este año
pasado
tuvimos cerca de 60 variedades, una veintena de ellas autóctonas (trabajamos
para su
recuperación) todo
ello además, lo complementamos con flores y plantas silvestres.
En la mesa, tras la alquimia de la cocina, aparecen los aromas, los
contrastes
de texturas
y colores que trasmutan lo sencillo en sabores únicos.
En resumen hemos procurado
combinar lo natural con lo
sencillo, preservar
la belleza de lo antiguo sin renunciar a la comodidad lo nuevo, tal y como
aquí
vivimos; como un reflejo de nuestra forma de vivir el día a día.
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